Matices iniciales:
Recomendación inicial.: No realizar esta tarea en domingo o festivo ....... ¿Por descanso semanal?
Bueno, si quieres, también. Pero principalmente por si algo te falla que no te veas apostada toda la noche, trabuco en mano, esperando a que abran los comercios el lunes por la mañana.
Bob cambia una cerradura de sobreponer (en sábado):
Llega el sábado. He quedado con Pepe a las 11 para organizarnos en el cambio de cerradura: Uno de los dos irá a por la cerradura nueva mientras el otro se queda vigilando la casa.
Mientras espero a Pepe voy desmontando la cerradura vieja y pensando en cómo lo haría si tuviera que hacerlo yo sola.
Creo que la mejor manera sería tomar con mucho cuidado las medidas principales: el diámetro del cilindro y la longitud del cilindro.
Inmersa en mis cavilaciones voy desmontando la cerraja antigua. El gracioso inquilino anterior ha pintado por encima de los tornillos y no hay quien los quite. Me toca rascar un poco la pintura con un punzón (por lo menos no he tenido que usar disolvente) Una vez superado el problemilla, es muy fácil quitarla.
Se compone de 2 partes. Una grande que va colocada en la puerta y es la que al girarse cierra el pasador. (macho) Otra segunda pieza que se coloca en el marco y que sirve de alojamiento del pasador. (hembra)
Al desmontar esta segunda pieza se caen al suelo unos cartoncillos planos…¿y esto ahora qué es?. Dichoso inquilino. Los tiró sin prestarles más atención.
Por fin ha llegado Pepe!. Lo cierto es que me alegra ser dos para esta tarea. Al llevar el original a la tienda evitaremos errores.
…..20minutos más tarde y con la cerradura en la mano, aún no nos hemos puesto de acuerdo en quien debe ir a la tienda y quién debe quedarse en casa…
Bien!Vale! Iremos los dos. Total, el piso está vacío y hecho una pena.
Tapamos por dentro de la puerta el hueco que ha quedado al retirar la antigua y nos vamos a la ferretería confiando en que quizá, alguien decida dejarnos un televisor dentro de casa mientras estamos fuera.
En la ferretería hay demasiado donde elegir. Pepe coge una cerradura de la estantería.
-Esta no-le digo- es de la mano contraria.
Pepe coge otra cerradura.
-Esta no sirve, el cilindro es demasiado estrecho y no ajustará.
A la quinta cerradura que descarto, Pepe me manda a paseo y se va a mirar caretas de soldador.
Ahí me quedo. Sola con 200 cerraduras. Que íntimo.
Finalmente escojo una cerradura de la misma marca para evitar complicaciones , compruebo las dimensiones de todas las partes especialmente las de la zona que irá dentro de la puerta. La pequeña cajita incluye: cerradura, tornillos de sujeción, embellecedor, tornillos pequeños del embellecedor y 2 ó 3 llaves.
Cuando llegamos a casa todo marcha sobre ruedas. Colocamos la cerradura perfectamente.
Estas cerraduras van con lo que se llama tirafondos o tornillos autorroscantes (que no es lo mismo que un tornillo rosca-chapa aunque servirían igual para esto. Pero eso otro día). El cuerpo de un tirafondo lo forma una espiral que conforme atornillamos va abriéndose paso y a la vez queda sujeta dentro de la superficie que atraviesa. Si quieres saber más sobre los tirafondos, mira este enlace.
Un truco: Las superficies de madera no generan mucha viruta a diferencia de un tablero de aglomerado y especialmente sin son viejas y han perdido elasticidad, pueden rajarse al forzar la entrada del tornillo. (física pura y dura: un cuerpo no puede ocupar el espacio que ya ocupa otro cuerpo). Para evitar esto, para evitar también que los tornillos se vayan torciendo conforme roscan y para eliminar parte del esfuerzo físico, es aconsejable que pases primero una broca pequeña con el taladro.
Después pones los tornillos .Y ale! Ya está puesta la cerradura.
Cierro la puerta. Giro la ruleta. No pasa nada. El cerrojo no avanza! No coincide con el agujero en el que debería entrar.
Está a nivel? Si.
Están a la misma altura del suelo? Si.
Mmm….Entonces me acuerdo de los cartoncillos que el anterior inquilino tenía colocados debajo de aquella pieza.
Vaya, evidentemente eran calces.
Parece ser que la vieja puerta no está en línea con su propia jamba. La jamba está un poco retrasada con respecto a la puerta.
Pues ya sabes: quita la pieza, rebusca en la basura a ver si encuentras los cartoncillos que tiraste(que por supuesto no los encuentras) y ponte a fabricar unos calces con algo que tengas por ahí, que sea sencillo de traspasar con los tornillos y con lo que consigas la atura necesaria para que el pestillo encaje en su hembra. No es complicado pero es entretenido.
Moraleja: cuando desmontes algo, presta atención a lo que encuentras y a cómo está colocado. Si puedes evitarlo, no tires el anterior hasta confirmar que tienes funcionando correctamente el nuevo.
Y si tienes la suerte de tener una vivienda de menos de 50 años, posiblemente tengas una cerradura de bombín. Que es lo más fácil de cambiar del mundo. Para eso, pongo aquí un vídeo de una tienda de cerrajería que lo explica en 2 minutitos.
Porque muchas veces una imagen vale más que mil palabras.
En Noviembre: Secretos de los destornilladores. Las formas más cómodas para usar esta herramienta imprescindible en casa.

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