Una mujer de 50 kilos de peso y 1,60m de altura entra en una ferretería de barrio y le pregunta al dependiente con qué puede tirar abajo un tabique de su vivienda. (la mujer tiene ya aceptada la correspondiente licencia de obras). El dependiente la mira con sarna y le espeta: tu no puedes tirar una pared. Y ahí termina la conversación.
Esta misma mujer acude a un gran almacén especializado en ferretería y bricolaje porque allí no encontrará quién cuestione sus intenciones. Delante de las estanterías vuelve a encontrarse con el problema de que no sabe qué debe comprar.
Finalmente con una pequeña maza en la mano se acerca a un dependiente y le pregunta:
Finalmente con una pequeña maza en la mano se acerca a un dependiente y le pregunta:
-Disculpe, ¿con esto puedo hacer un agujero en la pared?
-Si… podría.
-Ya…-insiste la mujer-pero, ¿podría también tirar abajo la pared?
-Hombre, eso es muy pequeño para tirar una pared. Para tirar una pared se utiliza esto-Y el dependiente pone en las manos de la mujer un martillo que le llega a la cintura y pesa más que ella
-Uy! Pero esto no puedo ni levantarlo!
El dependiente, sospechando que aquí hay gato encerrado le dice a la mujer-A ver, pero usted quiere hacer un agujero, no? ….o quiere tirar una pared?
-La mujer, un poco avergonzada, confiesa: Pues yo quiero tirar la pared, ¡pero igual sólo puedo hacer un agujero!
- ¡Tuuu?!!
La pobre mujer, tras escuchar la previsible respuesta del vendedor comienza a resignarse con que aquel es el fin de su aventura de albañilería pero para su sorpresa el dependiente sale zumbado por el pasillo y vuelve con una caja de tamaño medio que contiene:
Tatatachaaan! Un taladro-percutor!! Que inventazo, no pesa nada, es como un taladro normal pero terminado en una especie de punta. Y solo vale 35€! Esto si!
Finalmente, cuando quise meterme en faena, mi novio y mi padre me impidieron que tirase la pared yo sola y con la excusa de estar de ayudantes me quitaron mi preciosísimo taladro y lo hicieron ellos para que “no me abriese la cabeza”. Personalmente creo que se lo pasaron pipa y me quedé con la duda de si hubiera podido hacerlo por mí misma.
Esta introducción abre este blog pensado para ayudar a mujeres que son o quieren ser independientes.
No siempre querer es poder. Muchas veces me he encontrado en el caso de saber hacer una reparación y no poder terminarla porque me falta la fuerza necesaria. A veces incluso, me he llegado a desmoralizar y a cuestionarme si, realmente, una mujer puede ser totalmente independiente.
Desde aquí, iré comentando trucos de bricolaje, herramientas, o servicios que voy descubriendo en el mercado para poder hacer pequeñas reparaciones del hogar de la forma más independiente posible. Pensando en mujeres solas o acompañadas que quieran hacer las cosas sin tener que pedir ayuda.
¡Por que nosotras podemos!
Ya lo dice el refran, mas vale maña que fuerza..
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